11/01/2018

En el país hay 90 fracturas de cadera por día y advierten sobre las dietas veganas

Contra la osteoporosis, es clave una dieta rica en calcio. Preocupa la tendencia a eliminar todos los lácteos.

Después de los 50 años, una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres se quebrará a causa de la osteoporosis. En Argentina, se producen 90 fracturas de cadera por día –la consecuencia más temida- y los pronósticos indican que esa cifra se duplicará para 2050. Hasta uno de cada cuatro de quienes la sufren muere en el transcurso de un año y aquellos que sobreviven suelen ver afectada su independencia física. Por eso los especialistas hacen un llamado a cuidar los huesos desde edades tempranas y desalientan la adherencia a dietas que restringen el consumo de lácteos, fuente de calcio, nutriente clave para la salud ósea.

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa por la que los huesos pierden densidad, se vuelven frágiles y, por lo tanto, se quiebran fácilmente. Un problema de la adultez (en las mujeres el riesgo se acelera luego de la menopausia), cuya prevención arranca desde el nacimiento y continúa aún después de que se alcanza el pico de masa ósea, entre los 20 y 30 años. “Una vez que termina el crecimiento, hay un período posterior en el que en el hueso se sigue depositando calcio que se guarda para la vejez. Después de esa etapa, si llevamos una dieta absolutamente carente de calcio, vamos a consumir nuestra reserva. Tarde o temprano, va a aparecer la osteopenia, la situación más avanzada que es la osteoporosis, y la más riesgosa que es la de presentar fracturas”, explica a Clarín Rosa Scuteri, presidenta de la Sociedad Argentina de Osteoporosis (SAO).

La médica nefróloga sostiene que, “pese a contar con buenos quesos, buenas vacas y buena leche”, en nuestro país el consumo de calcio en la población adulta ronda el 50% del requerimiento diario. “Es muy importante educar a los niños y a los jóvenes para que consuman la cantidad adecuada de calcio (a través de leche, yogures, quesos) y que lo mantengan durante toda la vida –enfatizó-. Para quienes tienen intolerancia a la lactosa, existen leches modificadas”.

Están quienes no llegan a cubrir la ingesta recomendada por diversas razones, pero en los últimos años empezó a cobrar fuerza en algunos sectores la tendencia a eliminar por completo los lácteos de la dieta. Por tratarse de una conducta relativamente nueva, todavía no hay a nivel internacional estudios amplios que hayan medido su impacto en la salud de los huesos. Pero existe preocupación en la comunidad médica. “De ninguna manera es una recomendación dejar de consumir lácteos”, subraya la presidenta de la SAO.

“Hay un claro temor vinculado a que las dietas veganas no cumplen con los requerimientos diarios de calcio. Pensamos que esto puede llegar a tener consecuencias, porque sabemos que la baja ingesta se asocia a mayor riesgo de osteoporosis y fracturas”, afirma María Belén Zanchetta, coordinadora médica de docencia e investigación del Instituto de Diagnóstico e Investigaciones Metabólicas (IDIM). La especialista hace referencia a un pequeño estudio, uno de los más alarmantes, del que participó una familia de veganos compuesta por un matrimonio y dos hijos. El trabajo reveló que los cuatro tenían densitometría baja. “Fue un signo de alarma, como para empezar a realizar estudios más grandes, sobre todo en veganos, porque al evitar todo tipo de lácteos ponen en riesgo su salud ósea. Lo que recomendamos a cualquier persona que haga una elección nutricional tan categórica es que la acompañe del consejo profesional, ya que tiene que buscar fuentes específicas para suplementar lo que decide no incorporar a través de su dieta, especialmente si lo va a transmitir a los niños”, enfatizó.

“La práctica dietante es incompatible con la buena salud. Quienes practican dietas no suelen consumir los treinta nutrientes que son esenciales”, aporta Mónica Katz, directora del posgrado en nutrición de la Universidad Favaloro y líder del movimiento No Dieta.

Un elemento fundamental para la absorción del calcio de los alimentos es la vitamina D, que se obtiene casi en su totalidad por la exposición sin protección al sol. En primavera y verano, se recomiendan exposiciones cortas de entre 15 y 20 minutos (y luego, de seguir al aire libre, sí hay que colocarse protector), fuera de los horarios pico de radiación solar y en otoño e invierno las exposiciones deben aumentarse. El déficit de esta vitamina alcanza a unas mil millones de personas a nivel mundial, problema que se acentúa en épocas frías y en países lejanos al Ecuador, como Argentina. Los médicos pueden indicar suplementos, en caso de ser necesario. También es clave el consumo adecuado de proteínas y el ejercicio, ya que la actividad muscular contribuye a que el calcio permanezca dentro del hueso.

Las consecuencias de la osteoporosis se miden por su evento final: las fracturas, que se producen ante un trauma mínimo, desde la propia altura. Las más comunes son las de muñeca; las de vértebras, que pueden producirse al levantar peso y muchas veces pasan desapercibidas; y las de cadera. Nuestro país está entre los países con una incidencia anual alta de fracturas de cadera, con 34.000 casos en 2009, que se espera aumenten a 76.000 en 2050. Desde la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF, por sus siglas en inglés) hablan de una “crisis global”, en la que América Latina y el Caribe tendrán un papel central en los próximos años, dado el rápido crecimiento en la región de la población mayor de 60 años.

Osvaldo Messina, jefe de Reumatología del Hospital Argerich, pone especial énfasis en la seguridad de la casa. “Hay que tener en cuenta que las caídas ocurren por lo general en el baño –dice a Clarín-, pero pueden producirse en cualquier parte”. Aconseja evitar alfombras sueltas, usar calzado con suela de goma antideslizante, hacer ejercicio para mantener la fuerza muscular en las piernas (“si tienen fuerza no se caen, o se caen menos”), consumir lácteos, controlar los niveles de vitamina D (“si están bajos hay que corregirlos”), no fumar ni excederse en el consumo de alcohol y café (“los tres son nocivos para el hueso”).

Un hueso quebrado después de los 50 implica que las chances de sufrir otra fractura se duplican. Los especialistas destacan la importancia de realizar controles y, en caso de ser necesario, iniciar tratamiento, especialmente en caso de fractura previa, para que la primera sea la última. Otros factores de riesgo incluyen antecedentes familiares; el tener un índice de masa corporal bajo (menor a 19); ser fumador; tomar glucocorticoides o estar bajo tratamiento oncológico; tener diabetes, celiaquía, artritis reumatoidea; menopausia temprana; y una pérdida de más de tres centímetros de altura (que puede ser señal de una fractura vertebral), entre otros.

Fuentes de calcio

El calcio puede encontrarse principalmente en productos lácteos, como la leche, el yogur y los quesos. Los alimentos no lácteos ricos en calcio incluyen algunas verduras (repollo, brócoli, por ejemplo); pescados enlatados de espinas blandas comestibles, como las sardinas; algunos frutos secos; productos de soja con calcio (tofu, leche de soja); y algunas aguas minerales, entre otros.

Las Guías Alimentarias para la Población Argentina aconsejan la ingesta de tres porciones diarias de leche, yogur o queso. Una porción equivale a: 200 cc de leche (1 vaso), 200 g de yogur (1 pote), 50g de queso fresco/semiduro, 60g de queso untable ó 15 g de queso de rallar.

Las cantidades necesarias equivalentes al contenido de calcio de un vaso de leche o yogur pueden equipararse con tres brócolis, 110 gramos de almendras, media lata de sardinas ó 36 cucharas de sésamo.

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